La trata de menores es un asunto que se da todos los días del año, los traficantes dan regalos o dinero a las familias pobres, de escasos recursos y bajo nivel educativo, la mayor parte de las veces, familias desestructuradas que entregan a sus hijos los cuales son enviados a ser explotados en plantaciones.
En África subsahariana, a 175 kilómetros del norte de Lomé, la policía togolesa detuvo a dos hombres que transportaban a 26 niños de ambos sexos para ser explotados en las plantaciones agrícolas de Nigeria concretamente en el estado de Oyo donde iban a ser contratados ilegalmente.
La policía por miedo a las mafias pidió, a pesar de su gran labor, no ser identificados por razones de seguridad y de miedo frente a estas mafias.
Los traficantes eran de nacionalidad togolesa y nigeriana y según la ley togolesa se prevé penas de entre dos a diez años con multas desde 1000 a 20.000 dólares.
Millones de niños son obligados y engañados para cruzar las fronteras de su país con el fin de ser explotados con fines físicos o sexuales. La cuestión está en si queremos seguir escondiendo la cabeza, fingiendo que no pasa nada o por el contrario exigir un cambio de legislación y mayor control policial en las fronteras.

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