Imagínese que por un momento usted se encuentra condenado por un delito que usted no ha cometido pero que todo indica lo contrario y ahora imagínese que no solo está condenado a pasar el resto de su vida entre rejas sino que además está condenado a muerte.
En estas condiciones se encuentran miles de presos a los que se les ha dado una fecha en la que su vida termina por completo.
Japón y EEUU son de los pocos países que todavía mantienen en vigor la pena de muerte, castigo que juzgado por muchos se califica como “defectuosa e irreparable”.
Satsuki Eda, nuevo ministro de Japón determinó que se estudiará si es conveniente mantenerla. Sus declaraciones fueron recibidas con gran entusiasmo por organizaciones como Amnistía Internacional.
En Japón esta condenas aplicada mediante la horca, después de que los presos hayan vivido en condiciones inhumanas y se informa a los familiares una vez se haya ejecutado

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