En la Guerra de las Malvinas (1982), el Ministerio de Defensa Británico ofreció a diecisiete periodistas representar el acontecimiento mediáticamente, estos serian trasladados, alojados y atendidos por barcos militares. Los periodistas convivieron con los militares.
Hasta aquí todo era muy correcto, pero lo que no se supo es que los periodistas a cambio de todos los favores que recibían del bando sometieron sus informaciones a la censura militar, por lo tanto todo lo retrasmitido era irreal, falso un mero cuento en el que se mostraba solo lo que los británicos poderosos querían que fuese percibido por los ciudadanos.
Posteriormente en la Guerra de Irán-Iraq grupos de periodistas acompañaban a las naves que patrullaban aguas. Los periodistas no eran competitivos y compartían todo el material obtenido, pero bajo reglas muy estrictas.
Durante la invasión del Caribe no se permitió la presencia de ningún periodista, con la excusa de que el Pentágono decía que era peligroso. Esto provocó el primer gran proceso de las Networks CBS y ABC contra el pentágono, por incumplir un derecho fundamental, el derecho a la información así como la libertad de expresión, derechos que nos hacen libres y no manipulables.

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